cap. 27.- BLOQUEO DE LOS NERVIOS ILIOINGUINAL E ILIOHIPOGÁSTRICO

BLOQUEO DE LOS NERVIOS ILIOINGUINAL E ILIOHIPOGÁSTRICO

INTRODUCCIÓN

Los bloqueos de pared abdominal han ganado popularidad en los últimos años y se emplean en un alto número de procedimientos tanto para el control del dolor agudo (son un componente fundamental de las estrategias multimodales en el ámbito posoperatorio) como para control de procedimientos de dolor crónico tras cirugía (posthernioplastia inguinal).

Tradicionalmente eran técnicas que se realizaban bajo referencias anatómicas de superficie, pero desde la aparición de la ecografía todos estos procedimientos has pasado a ser realizados mediante ultrasonografía. Son bloqueos interfasciales, técnicas anestésico-analgésicas en las que se inyecta el anestésico local entre dos fascias musculares, de modo que éste se distribuirá e irá bloqueando la transmisión nerviosa correspondiente a las diferentes estructuras anatómicas que discurren por dicho espacio interfascial.

BLOQUEO DE LOS NERVIOS ILIOINGUINAL E ILIOHIPOGÁSTRICO

INDICACIONES

El primer nervio lumbar (L1) con contribución variable de T12, origina los nervios iliohipogástrico e ilioinguinal, que discurren próximos a la espina iliaca antero-superior inervando parte del área suprapúbica (iliohipogástrico) y parte de las áreas inguinal y genital (ilioinguinal). Este bloqueo permite la anestesia y/o analgesia del componente somático del dolor de la pared abdominal inferior, por debajo del ombligo.

No así del componente visceral, y de hecho es que una de las principales indicaciones es poder diferenciar entre ambos tipos de sensación dolorosa. Los bloqueos de estos nervios se emplean para analgesia en cirugía de hernia inguinal, orquidopexia, criptorquídea y en diversos procedimientos de dolor crónico sobre la pared abdominal inferior.

La principal recomendación en dolor crónico es en el tratamiento del dolor postherniorrafia inguinal, un dolor neuropático incapacitante y de difícil control farmacológico. Tiene una incidencia elevada (23%-63%) y las infiltraciones con anestésicos locales asociados a corticoides producen importantes mejorías y son de elección como primera opción cuando fracasa el tratamiento conservador.

En ciertas ocasiones, si el cuadro persiste, es necesario realizar neurolisis por radiofrecuencia. Otras posibles indicaciones son dolor crónico inguinal post-cateterismo cardíaco y neuralgias inguinales y pélvicas.

Debe tenerse precaución a la hora de realizar esta técnica para no producir un bloqueo femoral (que impediría la deambulación y el alta precoz), lesión del cordón espermático, punción vascular y perforación de asa intestinal.

 

Extracto del Capitulo 27 “BLOQUEO DE LOS NERVIOS ILIOINGUINAL E ILIOHIPOGÁSTRICO” del Libro Ecografía en el Tratamiento del Dolor Crónico.