cap. 30.- BLOQUEO ECOGUIADO EN LA ARTICULACION DEL HOMBRO

Bloqueo Ecoguiado en la Articulación del Hombro

INTRODUCCIÓN

El dolor en el hombro es, tras la patología de la columna lumbar, la patología musculoesquelética más frecuente en una unidad de dolor crónico, pudiendo afectar hasta al 34% de la población en algún momento de la vida. Es más frecuente en la población de edad avanzada y en aquellos que realizan trabajos pesados y ciertas actividades deportivas en las que el hombro sufre sobrecarga.

Es la articulación con mayor rango de movimiento del organismo. Esto se consigue mediante la gran desproporción de tamaño existente entre la cabeza humeral y la cavidad glenoidea, de manera que se dice que la articulación del hombro es como “a golf ball in a golf tee”. Para subsanar esta desigualdad se hacen necesarias otras estructuras que tomen el papel de estabilizadores ya que la anatomía ósea no proporciona por sí misma la suficiente solidez a la articulación escapulo-humeral.

Los estabilizadores dinámicos de la articulación del hombro están compuestos por los diferentes músculos, tanto extrínsecos como intrínsecos que se disponen de forma periarticular conformando el llamado manguito de los rotadores.

Los ultrasonidos están especialmente indicados tanto como herramienta diagnóstica como en el tratamiento de los procesos que afectan al hombro, ya que casi todas las estructuras son superficiales y pueden ser visualizadas con un equipo básico de ecografía.

Bloqueo Ecoguiado en la Articulación del Hombro

ANATOMÍA DEL HOMBRO

La articulación del hombro es una de las más complejas de nuestra anatomía. Anatómicamente, está formada por tres huesos: escápula, clavícula y húmero; tres articulaciones sinoviales: glenohumeral, acromioclavicular y esternoclavicular y dos mecanismos de deslizamiento: escapulotorácico y subacromial. Todos ellos actúan como una única unidad biomecánica.

Las superficies articulares de la articulación glenohumeral son la cabeza humeral y la fosa glenoidea. La superficialidad, aplanamiento y laxitud de la fosa y el hecho de que sólo una porción pequeña de la cabeza humeral esté cubierta por la cavidad glenoidea, permite una alta movilidad, pero también es el origen de una gran inestabilidad (Fig.1).
Para conseguir resolver esta falta de congruencia contamos con una serie elementos anatómicos responsables de la seguridad y estabilización del hombro.

Entre los elementos estáticos están: el rodete glenoideo, la cápsula articular, el ligamento glenohumeral (superior, medio e inferior) y el ligamento suspensorio (formado por la asociación de los ligamentos coracohumeral y glenohumeral superior).

 

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